martes, 13 de septiembre de 2016

Cocinando Arroz









Mientras el arroz se remojaba en agua caliente, tu me mirabas con tus dulces ojos. Atenta seguías mis manos que cortaban en trocitos los ajos y las cebollas sobre una tabla de madera. Una vez listos, agrego  el arroz a la cazuela de barro con aceite y prendo el fuego de la estufa. Entonces, un suave calor nos invadiò... Rápidamente un sudor placentero apareciò bajo tus senos y el bochorno asomò a tus ojos... Luego, justo al empezar a freír el arroz, me diste un sonoro beso. Fue una primer caricia que me tomò desprevenido, no obstante ¡mi verga de inmediato reaccionò! Entonces, mi atenciòn estaba fija en el arroz, pero mi cuerpo estaba atento a tus sudores... A esa mezcla de ajo picante del recipiente y del perfume exquisito de tu piel... De tu provocativo cuerpo excitado... Por tanto, busquè un pretexto para acercarme a ti, y te pedì agregar al arroz la zanahoria picada, por supuesto, con mucha sensualidad, vaciaste la verdura en el arroz moviendo lentamente tus manos y moviendo el arroz a manera de que no se pegara... Yo te mirè la espalda y mis ojos ràpidamente se posaron en tu minifalda... Observè tu bonito culo, no me sorprendiò ver tus nalgas desnudas. Mi reacción fuè un acto reflejo, fuè un impulso inconsciente. Simplemente me peguè a tu espalda. Mi verga saltò fuera del pantalòn como por arte de magia, con mis manos entreabrì tus nalgas y en tu panochita entrò lentamente mi trozo de carne , deslizándose por tus jugos hasta llegar al fondo... Mi pene entrò y se moviò rapidamente mientras tu gemías de gusto, mi virilidad entraba y salia a una velocidad de 60 latidos por minuto... Claro, muy a mi pesar tuve que detener el juego y retirar mi tranca. _ ¡no cielo!, no la saques, protestas, ¡sigue mi vida!... Por un momento te ignorè y  seguì atento a nuestro guiso,  tu te resignas y te abrazas a mi espalda sin dejar de agarrar mi falo... El arroz frito, ya estaba listo para recibir  el jugo de
 jitomate... Una vez, que se condimentò el guiso,  agreguè la sal de grano, tapè la cacerola y lo dejè a fuego lento... Ahora mismo, te agachas y atrapas mi falo con la boca, yo cierro mis ojos, sonriò como idiota, disfrutando el roce de tus labios y te dejo hacer... Después pasamos al comedor y en la mesa continuamos lo que dejamos pendiente... Por supuesto, el Arroz nos quedò fantástico. y faltaban aun, los camarones al mojo de ajo...

























martes, 12 de abril de 2016

Masaje









En principio, mis manos recorriendo tus hombros fueron mi mejor herramienta... Te encontrabas desnuda, sentada en un banco sin respaldo, tu espalda brillaba bajo una finísima capa de aceite de almendras. Mi mente se concentró en dar masaje en tu cuello... Mis dedos hábiles tropezaban en tu piel blanca, delicada y tersa.  Gemiste y mis manos continuaron trabajando sobre tu espalda,  mi entrepierna sintió un aguijón, mi pene despertose al deseo. Ahora las palmas de mis manos ejercían presión sobre tu zona lumbar y tu mostrabas satisfacción dando grititos.  Para entonces mi miembro ya estaba completamente parado, aunque yo trataba de disimularlo. Un momento después no se como, una de mis manos lo liberó de su encierro... Yo haciendo un esfuerzo por contenerme subí nuevamente mis manos a tus hombros pero inconscientemente atraje tu cuerpo hacia mi verga que feliz se desplazó sobre tu espalda baja... Inmediatamente sentiste esta masa de carne sobre tu piel y balbuceaste...  _ Aaaggg!!! Que haces? no vez que me vuelves loca? Aaahhh!!!!. Sollosaste con gozo a la lujuria y te levantas del asiento repegando tus nalgas redondas a mi pene que resbaló como cuchillo en mantequilla sobre tus redondeces. La lujuria que obsesiona tus sucias pero cachondas fantasías te hacen pedir que acerque mi verga a tus pechos.  Para eso te volteas quedando de frente y mi fierro siempre creciente golpea tu panochita queriendose enterrar en ella... Entonces, me lo impides y tus manos entran en acción: Con  entusiasmo te llevas este falo caliente hacia tus gloriosos pechos dando con ellos una libidinosa masturbación. A veces también tu boca saboreaba mi glande, el cual, no tardó mucho en convulsionar y al fin logré venirme en esas bubis... Un chorro de esperma salió con fuerza y salpicó parte de tu cara. Entonces, en el estertor de la eyaculación chupaste mi verga hasta arrancar la ultima gota, hasta saciar tu sed de amante, hasta saciar la lujuria obsesiva de esta fantasía tuya.
Después el placer mismo nos absorbió y absortos nos entregamos, como mansos corderos...




























jueves, 28 de enero de 2016

El Juicio
















Mi hermosa esposa se encontraba sentada en la silla de los acusados. Sus ojos verdes destellaban asombro e incrédula preguntó nuevamente al juez: _ ¿Que he sido demandada  por faltar a mis deberes en un intercambio swingers? No lo entiendo…  ¿Pudiera explicarse su señoría?  _ Por supuesto señora Eugenia, dijo el de la túnica negra: Está demandada por faltar al protocolo Swingers, es decir, el señor Inocencio, aquí presente, considera que en su encuentro sexual de intercambio de parejas, mientras su esposa besó y acarició en la cocina a su señor esposo, después, le hizo un excelente oral para finalmente tener sexo tradicional. Usted…  Pasó con el propio Inocencio, de los besos y las caricias directamente al coito, pasando por alto el infaltable y riquísimo sexo oral…  Por lo que, el señor denunciante, solicita a usted, la reparación del daño, conforme mandan las normas de nuestra sociedad swingers. _ ¡Uuppsss! Mi esposa exclamó, fué lo único que se le ocurrió decir de momento. Mientras tanto, Yo echaba un vistazo  a la pequeña sala. Aparte del juez, había una fiscal, un abogado defensor y 2 parejas swingers que conformaban el jurado. La esposa de Inocencio estaba sentada junto a mí, ambos comparecíamos en calidad de  invitados especiales. El juez que había contestado la pregunta de Eugenia, llevaba puesta  su toga negra como corresponde a su autoridad… El abogado defensor tenía puesto un traje negro, camisa gris y corbata roja. La fiscal, una rubia de muy buen cuerpo, lucía un mini-vestido azul, muy sexi, que mostraba sin recato alguno el inicio de sus nalgas…  Y respecto a  los miembros del jurado, estos vestían casual. Finalmente, Inocencio traía puesto un pantalón café un tanto ajustado y una camisa verde de manga corta, su rostro moreno, de viril presencia,  acusaba cierta dignidad y demandaba justicia… Fué entonces que el abogado defensor, con la venia del Juez, tomó la palabra y se dirigió a la acusada, _ Señora Eugenia, puede usted decirle al jurado si antes de sostener un encuentro swingers con el denunciante y esposa, ¿firmó algún contrato? _ Bueno, yo… este sí. _ puede decir ¿qué era lo que más llamó su atención del documento? _ Si claro, ambas parejas declaramos que estábamos perfectamente sanos, aquí mi mujer se levantó de la silla y dando una vuelta mostró  su precioso cuerpo, que dicho sea de paso, ¡está fenomenal! Para todos, sus antojables tetas no pasaron desapercibidas. Aquí los miembros del jurado admiraron abiertamente sus encantos. El defensor se dirigió a ellos diciendo, _ Creo que la acusada es respetuosa de las normas swingers ya que el no tener enfermedad alguna es vital para que se dé un satisfactorio intercambio de parejas, ¡lo demás ya es cosa del momento! _ ¡Protesto señor Juez! Gritó Janeth, la  fiscal,  _ ¡Ha lugar! Concedió el magistrado. _ Mi cliente, dijo la fiscal, el señor Inocencio quedó afectado por la promesa erótica que la acusada le hizo creer que pasaría. Es decir, había una promesa en esos labios carnosos y desde entonces la  autoestima de Inocencio va a la baja… Y dirigiéndose al jurado continuó, este hombre…  Desde ese día, solo sueña con  una buena mamada de parte de la señora Eugenia ¡por amor de dios! _ ¡Pero no es mi culpa su señoría! Exclamó Eugenia. _ ¡Silencio! Declaró el Juez y dirigiéndose a mi mujer le ordenó, aquí nadie habla sin mi permiso, son 1000 pesos de multa o si prefiere quitarse la blusa… ¡Usted decide! Mi esposa miró al pequeño grupo con sus caras excitadas, además hacía mucho calor, por lo que decidió  quitarse la blusa. Lo hizo con coquetería. Sus  desnudos pechos brincaron por un momento hasta quedarse quietos adheridos a su piel cobriza por el bronceado.  Al unísono, la gente murmuró, _ Aaahhh!!! _ ¡Qué ricas tetas! Dijo uno, _ ¡Yo me masturbaría en ellas! dijo otro agarrándose el miembro. _ ¡Silencio! Gritó nuevamente el Magistrado, ¡silencio o desalojo la sala! Y añadió poniendo sus ojos en mi mujer, ¡pero que par de pechos señora Eugenia! ¡Magníficos! Concluyó,  contento de ser el más próximo a ella, sintiendo al igual que los demás una creciente erección. Por ende, todos los hombres sin excepción, nos acomodamos nuestros respectivos miembros bajo el pantalón. El Juez fue más allá, liberó su pene y declaró a la concurrencia: _ Aquel que así lo desee puede hacerlo también… Por supuesto, el primero en sacarse la verga fue Inocencio, es decir, se levantó de su asiento y se quitó el pantalón (no usaba calzoncillos), dejando ver una barra cilíndrica bastante rica, bueno, eso me contó mi mujer después… _ Ahora, ¡Tiene la palabra la fiscal! Concedió el Juez.  _ Gracias su señoría, quisiera preguntar a la señora Eugenia, si ya vió el miembro a mi cliente. _ Ya escuchó Eugenia, ¡conteste! Le recuerdo que está bajo juramento… dijo un cachondo Juez que estaba a un  metro de distancia, acariciando con su mano izquierda su verga, misma que se le apetecía a mi esposa…  _ Si, señorita fiscal. Lo estoy viendo, afirmó mi mujer que no solo miraba el pene de Inocencio sino que también el de su abogado, el de los hombres del jurado y el mío también…  Por ello empezaba a sentir un hormigueo placentero por todo su cuerpo.  _ ¿Le gusta la verga de Inocencio? _ Si señorita. _ ¿porque le gusta? _ Porque está grande y gruesa… dijo mi caliente mujer, que ya empezaba a jadear. Aquí la guapa fiscal, se quitó el vestido y demás prendas intimas hasta quedar totalmente desnuda y acercando las tetas a la verga de Inocencio empezó a masturbarlo con ellas arrancando  un _ ¡Aaahhh! Del jurado. Y suspirando, hizo una última pregunta a Eugenia _  ¿Le gustaría mamársela ahorita a mi cliente? Inquirió metiendo ella misma el falo a su boca, Saboreándolo… ¡¡¡Ahh!!! Está muy rico su señoría… _ Sí, me gustaría mamársela, pero antes quisiera chupársela al señor Juez, dijo mi excitadísima esposa… Y relamiéndose los labios, añadió : En realidad quisiera mamársela a todos. Los hombres miraron con simpatía a mi esposa, especialmente el Juez  que a la postre dijo: _ Bien, tomemos un receso de 15 minutos y al volver emitiré mi veredicto.  El de la toga dio un martillazo en la mesa concluyendo, ¡Se cierra la sesión!  Por un momento creí que empezaríamos una discusión entre bambalinas, pero, fue todo lo contrario, Eugenia se acercó al Juez y completamente libidinosa besó su glande, su Señoría se dejó mamar la verga al tiempo que sus manos acariciaban los pezones de mi mujer. La esposa de Inocencio tomó mi pene con ambas manos y golosa empezó a masturbarme, el abogado defensor con su fierro en mano se unió a la fiscal que lo aceptó al instante, iniciando un trio con novedosas variantes. Mientras, el jurado se había encuerado totalmente empezando  un intercambio swingers en toda regla. Fueron 15 minutos de sexo duro, Eugenia después de mamársela al Juez, fue a por Inocencio y quitándoselo a la fiscal le inició una sabrosa mamada que terminó hasta que el hombre que la demandó eyaculó abundantemente salpicando su rostro de semen . Ésta, recibió el licor gustosa entre sus labios y lengua… Después de hacer las paces con Inocencio, todos, incluido el Juez, nos entregamos en gozosa orgía, sobra decir que Inocencio retiró los cargos y entonces el magistrado mientras cogía enjundiosamente con mi esposa, dió por concluido el caso.

 



                                                                      LA FISCAL
                                                                 

                                                                   EL   DEFENSOR


                                                                     INOCENCIO



                                                                        EL JUEZ






                                                                 

                                                                      EL JURADO




lunes, 11 de enero de 2016

Agua Tibia



















Dos años después de vivir juntos,  de conocernos a fondo en nuestros gustos, en lo romántico...  Incluyendo nuestra intimidad.  Nos dimos cuenta mi esposa Gilda y Yo,  de que había disminuido la chispa del enamoramiento. No es que dejáramos de querernos… Honestamente  creo que la rutina nos hizo desearnos menos. Gilda tenía mi edad, era bastante atractiva: 27 años,  morena clara, ojos negros, labios rojos en forma de corazón, nariz chata, 1.73 centímetros de estatura, de abundante pelo castaño, pechos redondos, tremenda cadera y piernas firmes… Últimamente nuestras relaciones íntimas eran un tanto aburridas. Creo que, cogíamos solo para cumplir con el requisito, ¡Dios! ¿Que nos había pasado? Ambos habíamos hecho lo posible por reanimar esa chispa, esas ganas de cogernos rico, como antes sin resultado alguno. Hasta que esta noche, antes de tomar nuestro baño habitual, mientras nos disponíamos a desnudarnos para entrar en la tina de baño... Al quitar tu blusa, intentamos hablar al mismo tiempo, sin embargo yo me adelanté y comenté en voz alta: _ Oye amor, fíjate que hace un rato al salir de la oficina, me encontré a Celia mi antigua novia y he de confesarte que intentó besarme... De inmediato Gilda se interesó, sus pezones se pusieron duros, se mordió los labios y sus ojos brillaron. Lo cierto es que mi miembro también reaccionó  y se puso  duro  como una roca…  Gilda no ocultó su interés y con voz ronca por la excitación preguntó, _ Y tu, ¿qué hiciste Rene?  _ Este, yo… bueno, ¿Qué ibas a decirme amor? _ En cuanto termines te digo cielo, contestó Gilda.   Bueno, como te iba diciendo mi ex-novia Celia alcanzó a besar mi cuello… Mientras yo hablaba Gilda se puso muy cachonda y no entendía el porque. Ella optó por quitarse el brasier y sus senos brincaron en el aire para después oprimirse a mi pecho desnudo, yo los chupé en seguida.   Mi esposa tiernamente musitó, _ Sígueme contando Rene,  ¿sentiste algo cuando Celia te abrazo? _  Si amor, ella aprovechó el abrazo para bajar su mano y agarrarme el pene, realmente me tomó por sorpresa y muy a mi pesar mi verga respondió… Por supuesto, no quise seguir más allá… Esto ultimo mi esposa ya no escuchó y... Crispada por los nervios, empezó a desnudarme por completo, sus manos se fueron directo a mi verga que seguía dura como el granito y no dudó en manosear cada rincón de mi órgano sexual incluyendo mis nalgas. Yo gemía de placer, _ Aaahhh!!! Murmuré besando sus labios. Y aquí, Gilda  soltó a bocajarro, _ Mi vida, he invitado a un amigo, ¿te importaría compartir con Él, el Agua Tibia de la bañera? Entonces, mi rostro se ruborizó. Instantáneamente comprendí su nerviosismo y  mi mente enloqueció de lujuria. Ella miró mis ojos y besó ardientemente mis labios, añadiendo: Quizás sea lo que hace falta para recobrar la chispa del deseo, realmente te amo y quiero hacerlo cielo... El frenesí que sentí me hizo aceptar la propuesta… Por ello asentí, acariciando lascivamente todo su cuerpo con inusitado vigor. Un minuto después su amigo Diodoro estaba a nuestro lado. Apenas con una pequeña toalla en la cintura, misma que no ocultaba un miembro de regular tamaño con un glande circuncidado, rojo… El chico tendría 23 años, moreno, atractivo,  1.70 de estatura, delgado, disponible… Nos saludó con una tímida sonrisa, parecía un tanto cohibido... Cortesmente respondí al saludo, _ ¿Qué tal? Diodoro, adelante, siéntete como en casa... _ Claro, si este, bueno... ¡Gracias amigos! dijo un tanto nervioso, por ello se quitó la toalla y  tomó la mano que le ofrecía Gilda. Aquí sin querer, al entrar a la tina, su verga chocó contra uno de sus senos, _ Uuppsss! Perdón, amiga… Mi esposa sonrió y coqueta respondió: _ No tienes que disculparte Diodoro, de eso se trata de que choques tu verga conmigo en donde quieras… Mi ahora lujuriosa conyuge descaradamente  inició una larga caricia,  primero fue un abrazo prolongado con un beso cachondo en los labios y un manoseo libidinoso por los glúteos hasta llegar  a su falo... Aquí es donde Gilda se agacha y con mucha excitación enjabona ese considerable trozo de carne que se mantuvo erguido en todo lo alto. Luego, seductoramente giras tu mojado cuerpo, quedando tu culito  muy cerca de esa rica verga y me pides que acerque la mía a tu urgida boca… Mientras  el chico te mete su tranca hasta el fondo, tu inicias una febril mamada  en mi polla que se regocija al verte penetrada por el ano, por otro hombre.  _ Aaaggg!!! Gritas de dolor primero y después de placer, ¡tu emoción no tiene límites!  Así Dio, animas al chico, ¡métemelo hasta el fondo! _ si Gilda con muchooo gustooo… Concedió el muchacho, Aaaggg!!! Acto seguido, vuelves a meter  mi verga en tu boca y chupas… _ Aaahhh!!! ¡Que rico me lo mamas querida! No te detengas, gemí. Mientras, el invitado te bombea por atrás apoyando sus manos en tus caderas. Se mueve de afuera hacia adentro, enterrando con facilidad esa verga, cada vez con más fuerza.  Así, de esa forma continuamos disfrutando, Gilda por su lado chupaba mi miembro con verdadero esmero, estimulada por su amigo al ser ensartada en su culito _ Aaaggg!!! gritó el chico me vengo... _ Yo tambien amor no pares, me corroooo... Gilda entonces disfrutó al maximo y aguantó ambas embestidas, hasta que ya no pudo contenerse y se desfogó, desmadejandose completamente entre sus dos amantes.
_ Aaaggg!!! que delicia, jamas sentí algo parecido declaró, agregando a continuación: Gracias chicos ¡me siento fantástica! y mirándome intensamente, externó: Te amo querido, en verdad ¡te amo! _ ¡Yo también te amo Gilda! después de un rato los tres nos acariciábamos   felices, disfrutando del Agua Tibia de la bañera. Quizás la próxima invitada sea mi ex-novia Celia...

                   



                   


  


















viernes, 25 de diciembre de 2015

Testosterona










En medio de algunos arboles y arbustos, con un día soleado.
Verónica derrochaba sensualidad, estaba a 50 mts, de distancia, un poco alejada del bullicio de los bañistas que se encontraban chapoteando en el exclusivo balneario de la ciudad de Cuernavaca Morelos. La sensual y soberbia mujer se revolvía inquieta sobre el césped, acostada sobre una toalla azul, boca-arriba, con el pelo castaño recogido, lentes obscuros que ocultaban sus ojos negros, nariz respingada, boca grande, labios rojos, carnosos… la amplia sombrilla le daba sombra en su escultural cuerpo: sus pechos generosos se mantenían a duras penas dentro del pequeño brasier. El nacimiento de sus pezones obscuros se alcanzaban a observar erectos.



 Sobre su ombligo, sus frágiles manos trazaban círculos cada vez más cerca del nacimiento de sus muslos. El aire movió un poco la sombrilla y el sol iluminó tus amplias caderas  descubriendo  tus labios vaginales perfectamente depilados, tus hermosas piernas  las abrías y las cerrabas estimulando tu clítoris. _ Ooommm!!! ¡Que delicia! Te decías a ti misma, oprimiendo disimuladamente tu vulva con una  mano. Eras, lo que se dice una autentica chica caliente a punto de turrón, solo que tu odioso novio no había llegado aún para complacerte... Mas allá,  los hombres se encontraban ajenos a tu urgencia sexual, todos menos uno... 








Éste,  que llamaremos Gabriel, se acercó a dos metros de distancia mirando tu exquisito cuerpo, el chico en cuestión tendría unos 24 años, rubio, estatura promedio,  ojos verdes, muy atractivo, atlético, derrochaba energía y testosterona. Se movía  cerca de Veronica, exhibiendo su cuerpo: una espalda amplia en forma de V…  Un culo fuerte, acolchonado, los pectorales bien trabajados en el gimnasio, un vientre liso y más abajo miraste un pene de buen tamaño que te causó más ansiedad sexual de la que ya tenías. Entonces Gabriel se bajó la tanga mirándote a los ojos, tú, lo miraste un segundo y después bajaste la mirada hacia esa magnifica  verga que se te antojó para darle un mordisco, para tomarla entre tus dedos y masturbar-lo hasta ponerla dura… Imaginas ese cuerpo encima del tuyo, sus manos oprimiendo tus pechos y entonces, deseas que tus dedos guíen ese instrumento hacia tu vulva que ya está ligeramente mojada… _ Uuufff!!! ¡Que calor! Murmuras y te sientes tan caliente que decides provocarlo para que él tome la iniciativa, por lo que, te volteas sobre la toalla quedando boca abajo, mostrando tu glorioso culo. 





El guapo chico capta tu indirecta y termina de quitarse su traje de baño. Su verga ya está tan dura como una roca.  Entonces,  se acerca y se acomoda sobre ti despacio, hasta llegar su miembro a escasos centímetros de tu trasero. Tú te has quitado la tanga y esperas impaciente, de hecho, su verga se entierra entre tus nalgas...  _ Ooohhh!!! Gimes de placer. ¡De pronto!, apareció tu novio y de un violento empellón retiró a Gabriel de tu lado, acto seguido lo levantó de los cabellos y le dio un puñetazo en el rostro, el chico trastabilló hacia atrás llevándose una mano a la boca donde le escurría un hilo de sangre. Alfonsí, el novio que recién había llegado alzó las manos colocándose en guardia, ¡la ira y la testosterona estaba en todo su cuerpo!, El recién llegado, igualmente bien proporcionado, moreno de ojos negros, penetrantes, 10 años mayor, se mantenía con los puños cerrados. Gabriel sopesó la situación, casi se cogía a la chica, cuando apareció quien sabe de dónde este tipo,  por lo que, también se puso en guardia, ¡molesto por la interrupción!, ¡se dispuso a contra-golpear a su oponente!. Ambos estaban bailando, moviendo sus manos, estudiándose mutuamente, hasta que el más chico fintó un recto al rostro y asestó un golpe al hígado de Alfonsí, este se retorció de dolor, y se replegó hacia atrás, Gabriel lanzó un par de puñetazos más en el rostro de su contrincante, acertando uno que dió de lleno en la ceja izquierda de Alfonsí. Inmediatamente brotó la sangre. El novio, que era un curtido boxeador, acostumbrado a ganar se detuvo un instante tratando de limpiarse el rostro, buscando rectificar la estrategia. Ahora avanzó decidido: Elevó una mano para distraer al rival y lanzó un recto al estómago acertando de lleno, el chico se agachó para tomar aire y aquí Alfonsí aprovechó para conectar un volado de abajo hacia arriba dando en pleno rostro mandando al suelo al chámaco que había querido seducir a su novia, ¡pobre imbécil!, no sabía con quien se había metido, se jactaba Alfonsí. Mientras tanto, la mujer miraba atónita lo que estaba ocurriendo, la adrenalina también estaba presente en su hermoso cuerpo, ella miraba atentamente a los 2 hombres peleando y eso no solo la complacía sino también la excitaba al máximo, claro, así como estaban las cosas parecía que su novio le daría una paliza al osado chámaco, lastima... Hubiera querido terminar lo que había iniciado con él. Así las cosas, Alfonsí se acercó y dió una patada en la cintura al mas joven, éste gritó de dolor. quedando boca-abajo en el césped. Mas cuando el novio se acercó nuevamente para ponerlo fuera de combate sucedió lo impensado, en forma inesperada Gabriel se contorsionó apoyando sus manos en el suelo y cual si fuera un caballo impulsó con fuerza sus piernas hacia atrás dando una poderosa coz a su adversario. Éste recibió el golpe en la mandíbula, el impacto fue brutal, se escuchó un golpe seco y Alfonsí cayó al suelo como fulminado por un rayo completamente desmayado. El vencedor se levantó un tanto aturdido y buscó apoyarse en el tronco de un árbol. Pasada la impresión, Veronica se acercó a él con una toalla húmeda y solícita  le limpió su cuerpo, posteriormente llegaron los besos a ese varonil rostro y las manos reanimaron ese falo que poco a poco fué creciendo, hasta recobrar su poderío. La mujer hambrienta de sexo, se lo llevó a su cabaña para terminar lo que habían empezado antes de ser violentamente interrumpidos... Por lo que respecta al novio, éste recobró el sentido y se fué sin hacer ruido, para nunca, jamas volver.



























miércoles, 16 de diciembre de 2015

La Novia del Carpintero













El carpintero llegó puntual a la casa de su novia. En esta ocasión tenía la encomienda de colocar un cortinero en una de las ventanas de su recamara… Eran las 10:00 a.m. cuando Abelardo tocó el timbre, Ding! Dong!  Un sonido musical se esparció hacia el interior   _ Ya voy, ¡Ya voy! Un momento… dijo una vivaracha chica, finalmente abrió la puerta diciendo, ¡Hola, buenos días cielo!  ¿Cómo estás? _ Bien amor, aquí llegando, listo para empezar a trabajar.   _  ¡Qué bueno!, adelante pasa, perdón pasen, rectificó al darse cuenta de que había un joven al lado de su novio. Mariana, miró atentamente a los hombres, Abelardo, su novio, era un tipo muy agradable de rostro simpático, de facciones finas, moreno, de 35 años, de 1.78 de estatura, delgado, pelo castaño, ojos negros, labios regulares, rostro ovalado, mentón firme, hombros anchos, cintura breve, nalgas bien puestas, macizas, piernas largas… por otro lado, Ariel era su nuevo ayudante.  El chico tendría unos 23 años, moreno, misma estatura, ojos claros, cabello negro, sus labios eran más carnosos, derrochaba sensualidad, se miraba más viril…  Por supuesto, se cuidó de no mencionarlo. Como quiera, solo sintió un ligero goce, un pequeño temblor entre las piernas…  Pronto, los hombres pasaron y se dedicaron a hacer su trabajo mientras ella se ocupaba de sus cosas.  Más tarde, Mariana se dió un refrescante baño y frente al espejo se miró: Era muy bonita,  de 1.70 centímetros de estatura,  con 34 años, de piel blanca, ojos negros, boca gruesa, labios rojos,  de complexión delgada,  hombros estrechos, cuello largo,  sus pechos sin ser grandes eran muy llamativos. Tenía un vientre plano, sus caderas eran preciosas,  especialmente cuando se ponía unos pantalones bien ajustados.  Éstos realzaban sus nalgas, es decir, la tela se metía entre sus glúteos, permitiendo a los hombres admirar a su paso ese culo sensacional. Obvio,  la chica lo sabía y le gustaba. En este momento, sin saber todavía porque, decidió usar  unos jeans   blancos que le sentaban de maravilla, una blusa azul un tanto holgada que caía a la altura del ombligo y zapatillas negras  de tacón alto. Más tarde, La anfitriona  pasó a la sala.  Abelardo y Ariel habían acabado su trabajo y se encontraban charlando sobre ello. El mayor de ellos al ver a su novia le dijo orgulloso _ Ya terminamos amor,  inclusive colocamos las cortinas, si gustas echarle un vistazo...  _ Gracias cariño, ¡eres lo máximo! lo haré más adelante, primero les traeré un refresco ¡se lo merecen! dicho esto último la mujer se acercó a uno de los anaqueles y se agachó por unos vasos. Aquí es donde Mariana supo el por qué se vistió tan provocativamente, quería impresionar al ayudante… y, ciertamente lo logró. El joven le miró el culo a Mariana  que no dejaba nada a la imaginación, pues inclusive el hilo dental de la tanga se perdía entre esos cachetes carnosos, comibles.  El chico tragó saliva e hizo un  comentario,  _ Válgame dios, ¡que hermosa eres! Con razón Abelardo está muy enamorado de ti. _ Gracias Ariel, dijo la sensual  mujer, con permiso, no tardo. Ella se retiró contoneando sus caderas hacia la cocina, los hombres no perdían detalle.  Ariel no aguantó la emoción y sufrió una violenta erección. _ Ooohhh!!! Que buena está tu novia, dijo un calenturiento chámaco, tratando de acomodar su miembro bajo el pantalón… _ El carpintero sonrío y dijo divertido, si Ariel, Mariana es muy linda, concedió, y si, tienes razón, ¡está muy buena! aceptó. La chica regresó con la bebida y los observó de reojo, especialmente al chico, este tenía un gran bulto en su entrepierna, era imposible disimular lo cachondo que se había puesto, solo de verle  su culito... Mariana sintió correr un hilillo viscoso en su intimidad y un intenso placer la invadió... Una vez que saciaron la sed, la bella chica les dijo  _ Mi cielo, ¿les gustaría tomar algo más fuertecito?  ¿Un brandy quizás?   _ A mi francamente me apetece una cerveza, contestó Abelardo  _ Yo prefiero un brandy opinó el chico, digo, si no es molestia… _ No es molestia Ariel, claro solo te daré máximo dos copas, hay que tomar con moderación, contestó sonriente la chica y yo tomaré un amaretto, finalizó. Momentos después, los tres estaban disfrutando de sus respectivas bebidas, escuchando música romántica, el chico no dejaba de mirar esos pechos que se le antojaban para oprimirlos, chuparlos, incluso fantaseó con poner su verga entre ellos… _ Ooohhh!!! Que ricas tetas, Suspiró, entre dientes, _ ¿Decías algo Ariel? _ No, perdón, lo que pasa es que con las 2 copas que me he tomado ya me está dando sueño… sigan platicando, por mí no se preocupen. Dicho lo anterior, cerró los ojos y trató de relajarse, pronto ya estaba durmiendo. Abelardo y Mariana se miraron con lascivia, el carpintero desinhibido se levantó y le arrimó un beso muy ardiente a la chica al tiempo que la levantaba y le agarraba las nalgas, Ella super-excitada le respondió metiendo la lengüa entre sus labios y se las arregló para sacar su verga ya enhiesta del pantalón, frotándola delicadamente sobre su pelvis, tratando de no hacer ruido, pues el chico parecía dormir, la pasión empezaba a desbordarse...  El carpintero siguió manoseando a su novia, ahora le estaba quitando la blusa, dejando al descubierto sus pechos, agachándose a ellos para mamarlos con fruición, ella gimió _ Ooohhh!!! cariño, que rico!!! exclamó mirando al ayudante que,  aunque dormía, extendido sobre el sofá  ya tenía los pantalones abajo, sus genitales a la vista, su enorme verga parada, evidentemente más grande que la del  novio y unos testículos gordos, repletos de esperma...  -seguro tiene un sueño húmedo- pensó Mariana,  eso la proyectó a la lujuria, la puso más caliente. El carpintero intentó conducirla hacia el dormitorio pero ella se lo impidió, lo miró intensamente a los ojos y con la mirada ardiente le hizo saber que deseaba coger también con el chico.  El novio, volteó a ver a su ayudante y entendió el porqué.  Así es que,  también él se calentó y aceptó acompañar a su chica en sus mas bajas pasiones. Acto seguido, se desnudaron y el carpintero acomodó a Mariana boca abajo, de tal forma que la boca  femenina quedó  a escasos centímetros de la gruesa verga de Ariel, que seguía durmiendo... Abelardo se agachó y sin más hundió la cara en el culo de la apetecible chica, usando su lengua, recorrió el ano y esos labios vaginales, chupando, saboreando las mieles sexuales. _ Aaaggg!!! Mariana gritó y abrió la boca extasiada.  Al tiempo que pasaba su lengua por la abertura del glande de Ariel, para después atraparlo en su boca, mientras Abelardo seguía chupándole el culo, ella tomó la verga del chico con sus manos y la masturbó inclusive con sus pechos, para después  mamar sus testículos, de hecho, no le importó haberlo despertado, la chica seguía dando rienda suelta a su perversión... En efecto, Ariel despertó y enseguida comprendió la situación, por lo que excitadísimo tomó del cabello a Mariana y empujó su tranca hacia la boca de la chica procurando no lastimarla. Acto seguido Mariano, dejó de humectar el culo a su chica y puso su verga en la entrada de su dilatado ano, la penetración llegó lentamente, primero fúe el glande, después el cuerpo cavernoso, para seguir empujando violentamente, sacando la verga hasta el inicio para volverla a meter con fuerza…  La cogida fue espectacular, Mariana gritaba con frenesí al tiempo que seguía mamando el fierro del chico, éste entraba y salía gustoso… a punto de eyacular, Ariel empezó a rugir _ Me vengo Mariana Aaaggg!!! Casí inmediatamente siguió el novio, _ Aaaggg!!! Yo también amor, ¡me vengo! Que rico Aaahhh!!!  Para ello la chica siguió chupando esa verga que eyaculaba sin parar en su boca ya roja por el esfuerzo,  y continuó moviendo su formidable culito todavía con el miembro adentro recibiendo un líquido caliente…  en el estertor ella sentía tanto placer que quería seguir cogiendo… _ Aaaggg!!! Yo también me corro, ¡no dejen de moverse! Aaahhh!!!  Al ver que el novio sacaba el miembro de su culo y la verga del chico seguía erecta, sin pensarlo lo  ensartó en su vulva, quedando arriba de Ariel  y entonces ella siguió moviéndose, _ Ya casi termino, muévete  no te detengas así ¡mételo todo! Aaaggg!!! Me vengooo... aaahhh!!! Ooohhh!!! ¡Que placer chicos! Gracias por cumplirme esta fantasía. Dijo, limpiandose con el dorso de la mano la comisura de sus labios aun con semen escurriendo. Un rato después los 3 pasaban a la recamara. Por supuesto, lo mejor estaba por venir…





    





                                         





lunes, 23 de noviembre de 2015

En el Metro











Era imposible moverse. El vagón del metro estaba a reventar, yo iba de pie, junto a una mujer de 35 años y 3 hombres no mayores de 25  y otro mucho mas joven... Armándome de paciencia me dispuse a esperar. Mi novio, que me aguardaba en la estación "Pino Zuarez" seguramente estaría desesperado. A través del sonido general se escuchó una voz pidiendo comprensión y que, "en breve se reanudaría la marcha de los trenes", así son las cosas en ésta siempre caótica ciudad de México. Ya la tarde se hacia vieja y el frío nos esperaba afuera en las  calles... No así en el interior del vagón, allí  el calorcito nos envolvía, claro, yo ignoraba que un intenso deseo sexual me quemaría  por dentro... Únicamente me faltaban 3 estaciones para llegar a mi destino. Fue entonces que apareció  mi libido, es decir, un fogoso despertar a la promiscuidad, yo tan linda, seria y recatada...  Realmente no se como caí a la tentación, que de forma casual se presentó al alcance de mi  mano... El chico de 16 años, de no malos bigotes, atractivo, ojos verdes,  rubio, delgado y de piernas gruesas, se movió ligeramente de tal forma que quedó a mi lado derecho en medio de tanta gente. El tren marchaba lentamente. En un momento dado, sentí su entrepierna en mi muslo, el atractivo mozalbete me miró un tanto turbado y me pidió disculpas, puso cara de circunstancias e intentó retirar su miembro lo más lejos posible de mi cuerpo, que dicho sea de paso, no está nada mal... A mis 25 años tengo, lo que se dice un buen culo, una cara bonita, de niña bien, morena clara, ojos cafés y según dicen, mis tetas son mi carta fuerte, estas son de buen tamaño, redondas y de pezones rositas... Los hombres cuando me observan es lo primero que ven. Me da risa y a veces me da el nervio, aunque trato de disimular. Pues bien, decía que con este niño, que llamaré Ezequiel no me dió el nervio, me dieron ganas... de tocarlo, de agarrar su verga, de explorarla, ganas de cogérmelo... Ese jovenzuelo lo que quería era sin lugar a dudas darme un buen arrimón... La tela de su pantalón era tan delgada  que su miembro se miraba perfectamente.  Mi corazón empezó a latir aceleradamente, lógicamente mis pechos subían y bajaban rítmicamen-te y creo que también muy ricamente, puesto que Ezequiel al mirarlos a través de mi generoso escote, su verga creció aún más... Los 2 nos colocamos  de frente, justo al fondo del carro, yo seguía  de pie, recargada bajo el marco de una de las puertas que en ese momento no se abrían.  Tenía en mi mano izquierda  mi bolsa y al mismo tiempo me sujetaba del pasamanos, la otra mano quedaba libre sobre mi blusa, a la altura de mis bubis. Yo, terriblemente excitada, me puse a imaginar su suave aliento invadir mi cuello, sus tiernos labios chupando mis pezones...  No quise verle a la cara pues sentía desmayarme de placer, en cambio, permanecí con la cabeza gacha, mirando su pantalón ajustado y ese pene que me excitaba tanto... Entonces,  el tren se detuvo  antes de llegar a la siguiente estación. Mi corazón dio un vuelco, estaba tan caliente ante ese jovencito que perdí la vergüenza y aproveché el movimiento del tren, para con mi mano libre rozar con disimulo  su glande, mi cara ardía ante ese arrebato y el muchachito se estremeció. Su falo se conmocionó y mis dedos lo aprisionaron. Al momento sentí cómo se movió  ese pedazo de carne... Lo sentí palpitar entre mis dedos e hipnotizada recorrí ese cuerpo cavernoso... El chico se notaba realmente complacido y entonces, respondió a mis caricias, me abrazó por los hombros y me besó como si fuéramos novios,  al tiempo que bajaba una mano y subía mi falda para hurgar entre mis muslos... Yo, perdida en la emoción, intenté sacar su miembro, cosa que logré en segundos y aquí sucedió lo inesperado... El vagón del metro se quedó a obscuras, un murmullo de voces se escuchó. En algunos había indignación, otros  expresaron temor, pero en general había resignación. Desde luego, para nosotros fué el banderazo de salida para hundirnos en el fango del sexo... Rápidamente  tomé su verga y la acerqué a la entrada de mi vulva mientras el trataba de hacer a un lado el elástico de mi tanga, misma que me quité inmediatamente guardándola en mi bolsa, mis manos  tomaron con firmeza esa durísima carne y traté de ensartarmela toda... Mis pechos subían y bajaban violentamente, cuando al fin me la empujó hasta el fondo. Instantes después, escuché un pequeño jadeo  cuando al cabo de unos segundos  eyaculó el muchacho, demasiado pronto para mi gusto, no alcancé a saciar mi sed de placer, seguía muy cachonda y llena de lujuria... El niño entonces, sacó su pene y se apartó, dejando-me muy caliente.  No sabía que hacer, sin embargo, los gemidos de al lado me hicieron voltear,  acostumbrada a la obscuridad, vi a la mujer que estaba cerca de mi, muy ocupada y excitada, tratando de darle placer a los otros chicos, que como podían se la estaban cogiendo, uno por el frente y otro intentaba por detrás... Un tercero con su verga en mano se  masturbaba mirándolos. Yo no supe como acerqué mi cuerpo hasta ese chico, mi mano agarró esa tranca que me pareció más grande y más gruesa. Me paré de puntitas, abrí mis piernas y metí ese mástil  en mi caliente vulva.
El joven gritó _ Aaaggg!!! que buena estás!
Me pareció mas excitante, éste chico aguantó un poco más... Sin embargo, pronto terminó y el calor seguía consumiendo-me por dentro. De pronto, la voz del conductor del gusano naranja se escuchó en el tren, "Señores usuarios, en 10 minutos se reanuda la marcha de este tren, por su comprensión gracias" En este punto,  fui arrastrada a un asiento donde su ocupante era un señor maduro, con su enorme miembro al aire, yo me paré frente a Él, lista, con las piernas abiertas, loca y cachonda. El hombre con firmeza me sentó en esa verga, que era, de todas, la mas rica... Su falo entró de golpe y sus manos desnudaron mis pechos  aferrando-se   a ellos... Así es como realmente empecé a disfrutar, _ Aaahhh!!! gemí y mis nalgas se movían incesantes, mis manos se apoyaban en sus hombros, mi vulva subía hasta el glande y se deslizaba hasta el nacimiento de sus testículos. Aaaggg!!!  susurré. Tanto placer, no había experimentado en mi corta vida...  Aaaggg!!! me vengoooo!!!! anuncié.  El hombre canoso se dió un atracón con mis pechos, besándolos, chupando-los, al tiempo que me cogía tan sabiamente, fueron 10 minutos de fábula, práctica-mente me la pasé de orgasmo en orgasmo, estaba en el cielo de la mano de ese señor...  Su verga entraba y salía tomando-se su tiempo, deliciosamen-te. Casi me desmayo de la emoción. Así, cogiéndome sabrosamente, aguantó el hombre canoso hasta que eyaculó inundando mi cavidad de semen. _ Aaahhh!!!  terminó, entre jadeos y gemidos... Fué una cátedra de sexo, una practica de campo, que me dejó sin fuerzas y me robó el aliento. Justo a los 10 minutos el tren encendió sus lámparas y pudo avanzar sin contratiempos. Mi novio fiel, estoico, me esperó. Claro que, como premio le di, con la lección aprendida, su buena recompensa...
               












































martes, 17 de noviembre de 2015

Autobús










   

    Saliendo del trabajo,  voy   contento ya que tengo una cita de amor contigo... Por supuesto, media hora antes de llegar me he tomado una píldora de viagra, pues no quiero dar un gatillazo, es decir, no quiero defraudarte en mi rendimiento sexual. A eso de las 23:50 de la noche abordé el autobús que me llevará a mi destino, un discreto y elegante hotel, allá por el centro de la ciudad de México. Pues bien, el autobús está atestado de gente, la mayoría regresa de sus actividades cotidianas, la gente se mira agotada, en un lunes como este, los olores se esparcen por entre los usuarios del transporte, sudor, restos de perfume, mujeres conservando aun la simpatía natural, los hombres, algunos dormitando, otros con el cansancio en el rostro... El chofer nos obliga a pasar  hacia el fondo y no me queda más remedio que avanzar hacia atrás. Al pasar por entre la gente mi pene rosa  algunos traseros y empezó a respingar... Por fin  llegué al fondo y unas nalgas femeninas llamaron mi atención, es decir, mi verga de 35 años y con el efecto del viagra se posó en unas juveniles nalgas, dicho trasero era el de una joven de no más de 20 años. El caso es que justo mi pene se detuvo entre los glúteos y quedo-se ahí,  atrapado en ellos… La chica, por cierto, de rasgos orientales, delgada, buen cuerpo, senos pequeños, un culo bien formado... pelo negro y ojos del mismo color,  giro la cabeza lentamente hacia los míos y supongo que mi rostro  no le fue indiferente, por lo que no intentó empujarme o hacerse a un lado... Por el contrario, parecía disfrutarlo, pues abrió un poco las piernas y paró su trasero en mi dirección... Mi verga sintió ese culo desafiándolo, yo dudé un segundo, pues mi intención era darle a mi amante  una cogida memorable y esta niña se me había lanzado sin pudor alguno... ¡Diablos! me encontraba ahora en una encrucijada moralista, "mi pene erecto por la pastilla azul"  me exigía saborear ese culo que se me daba en forma inmediata... Y yo queriendo posponer la excitación para entregarme a mi amante que me esperaba en el hotel. Por lo que decidí no hacer nada... Pero, no había forma de moverme sin que la chica  interpretara únicamente la dureza extrema de mi pene y su evidente calentura.  Por lo que, ella que ya estaba a punto, se dejó llevar y tomó la iniciativa. Aprovechó un momento en que el autobús brincó a consecuencia de un bache.  En ese instante se alzó la minifalda y se bajó su tanga blanca.  Quedando  con el culo al descubierto… Ante esta evidente invitación, mi verga enloquecida reaccionó y ordenó a mi mano derecha acariciar esas nalgas níveas y a mi mano izquierda ¡sacarla de una maldita vez!  para así poder enterrarse en ellas... Mi mano derecha acarició esas pequeñas nalgas, mis dedos recorrieron a placer esos tiernos glúteos y entreabrieron la hendidura de su panochita que rebosaba un liquido espeso. La mujercita gimió y abrió aun mas sus muslos. _ Oooohhhh!!!! para esto, el pasajero que iba sentado desperto-se ante el aroma delicioso que despedía su imberbe rajita, esta quedó practicamente a la altura de su rostro. Entonces, el hombre de mediana edad, calvo, lampiño, de labios gruesos y carnosos, aprovechó el momento  hundiendo su rostro empezando a mamarle con fuerza su clitoris... mientras tanto mi verga habia-se liberado y con la enjundia que me da el viagra busco penetrar a la libertina chámaca. No pude hacerlo en los primeros embates, hasta que una mano del calvo tomó la punta de mi pene y lo guió en la dirección correcta. un segundo después, la escuincla grito de gusto _ Aaaggg!!! Grito que se ahogó al instante, pues ella misma se tapo la boca con su mano. El calvo no perdió el tiempo y comenzó a comerle sus tetas. Ella movio-se con gusto al sentirse atrapada entre dos hombres. La  gente ni se inmuto, la luz es poca en ese autobús y los pasajeros están  acostumbrados a las escenas sexuales de quienes viajan en la parte posterior. Yo seguí cogiendo con cierta calma a la chica, en parte, no quería terminar pues recordaba mi cita, pero... También mi culo quedó expuesto al bajarme los pantalones y alguien aprovechó la ocasión. Al momento, sentí una boca besar mis nalgas y una lengua viscosa taladrar mi ano. quedé perplejo, jamas me habían tocado de esa manera, mi verga sintió un latigazo y frenética aceleró sus embestidas hasta eyacular en la cavidad de la caliente chica, mi grito fue un susurro... _ Aaaggg!!! ¡gemí, fue algo delicioso... Mas tarde, cuando llegué al hotel mi novia abrió la puerta y me recibió con un fogoso beso, le respondí todavía con excitación. Entonces, mi verga creció al recordar la inesperada mamada de un rostro barbado, varonil y lleno de testosterona en mi culito, que, lejos de ofenderse, disfrutó de lo lindo...  












domingo, 8 de noviembre de 2015

Ayuda Inesperada (completo)















8 días de lujuria, 8 días de orgía. Fué una semana intensa, desestrezante en una playa nudista del estado de guerrero, México. Era tarde, las 10 de la noche, yo estaba preparando mi equipaje para el regreso a México mi lugar de origen. Estaba con solo un pequeño calzoncillo de algodón bastante ajustado, el calor era insoportable, los ventiladores del cuarto del hotel no lograban quitar del todo nuestro bochorno... Mientras acomodaba mi ropa en el maletero, (mi mujer ya lo había hecho, y estaba fuera sentada junto a la piscina tomando un par de bebidas). De repente tocaron a la puerta. _ ¡toc! ¡toc!, ¡toc!. _ ¡Adelante! grité creyendo que era la domestica del hotel, _ Hola Mario, ¿puedo pasar? _ Por supuesto le dije a marilyn mirándola con admiración, pasa con toda confianza, estás en tu casa... _ No te quitaré mucho tiempo, declaró, un par de minutos... La todavía encama-ble rubia de 40 años, pelo corto, boca grande, labios finos, de senos regulares, cintura de avispa y un culo pequeño pero bien carnoso, comible pues, se me acercó y yo miré ese  mini bikini obscuro de 2 piezas que destacaba ese cuerpo perfecto, sus senos casi salían por el sujetador y abajo una tela frontal apenas cubría sus labios vaginales... Al ver sus nalgas desnudas y un hilo dental negro que las partía por la mitad. A pesar de que yo no  tenia humor para el romance, a pesar de mi cansancio, a pesar de ello mi verga saltó como un resorte y serpenteó como un reptil bajo mis calzoncillos grises de algodón... Mis morenas manos intentaron cubrir ese monstruo sexual que había-se despertado en mi... Tratando de parecer normal inquirí. _ En que te puedo servir Marilyn? _ Bueno, se que se marchan ya y a pesar de que no coincidimos en esta "fiesta anual swinger" cosa que me hubiera gustado, dijo, mirando sensualmente mi verga y relamiéndose los labios, quiero invitarlos a mi casa en México, ahora que regresamos. Y acercándose mas, la rubia quitó mis manos, para así poder deleitarse con mi pene que seguía moviéndose bajo mis ajustados shorts... Marilyn observó con placer y de un suave tirón bajo-me la prenda de algodón, El cuerpo esponjoso quedo a la vista de sus ojos color de miel, ella rápidamente lo tomó en sus manos y lo acaricio despacio... Se quitó el sujetador del bikini para con los pechos seguir masturbando este trozo de carne, que dicho con modestia, es propio de un semental... Mis manos entonces reaccionaron  y tomaron su bello rostro colocando la punta de mi miembro a escasos centímetros de esa boca, que ni tarda ni perezosa, le dió un beso, un rico y húmedo beso que pronto se convirtió en una rítmica mamada. La mujer entonces, haciendo gala de destreza humectó con su saliva mi glande achocolatado e intentó meterlo en su madura panochita, antes ya se había quitado la parte inferior del bikini. No lo logró en el primer intento, ya que los labios vaginales no estaban lo suficientemente lubricados. En el segundo embate, entró el glande, el prepucio... Y mi cuerpo esponjoso encontró un jugoso manantial  deslizandose gustoso justo hasta el fondo... Mi pene al fin venció la deliciosa estreches de esa vulva que a pesar de tantos amantes, aun se conservaba intacta. _ Aaahhh!!! exclamó Marilyn que placer! no quería irme sin saborear tu verga exquisita. Aaaggg!!! gritó una vez mas al sentir mi intenso movimiento. _ Aaaggg!!! suspiré mientras cogíamos acostados sobre  la cama, bajo la suave brisa de uno de los ventiladores... Yo estaba queriendo acabar de una buena vez, sin embargo mi pene que había sido nombrado "Miembro Distinguido" la noche anterior en la clausura de la fiesta anual swinger, se encontraba totalmente erecto y se negaba a eyacular... Si, en efecto, no se que me ocurría, por mas entre y saca mi verga permanecía engarrotada. Mi amiga Marilyn se extraño por mi tardanza en venirme, no obstante disfrutó de lo lindo y tuvo la mejor cogida de esa noche. Finalmente quedó exhausta y cayó rendida en sueño profundo. Un poco mas tarde mi mujer llegó y nos encontró desnudos, por supuesto siendo una pareja swinger, ni se inmutó, por el contrario miró mi pene apuntando al techo y enseguida se encendió, debo aclarar que Marijose es de el puerto de Acapulco y por ende muy caliente. Tanto que inmediata mente me arrastró debajo de la regadera y acicaló mi fierro con jabón y agua tibia para después subirse en Él, cosa que logró en segundos... Sobra decir que mi mujer después de un rato cayó rendida y soñolienta me dió las buenas noches. Pasaban de las 5:00 a.m, la rubia Marilyn ya se había retirado, mi mujer dormía y yo a ratos moría de angustia por mi tremenda tranca que aun permanecía dura. Imaginaba que corría el riesgo de que me cortaran el miembro, es decir, una amputación... ¡Dios mio! y todo por promiscuo... Así las cosas, casi amaneciendo empezaba a dormir, cuando de pronto me pareció escuchar que la puerta se abría, miré una silueta femenina que se acercaba y justo se paraba junto a mi rostro moreno, de esa sombra asomaron unos bellisimos ojos color de miel y unos labios sensuales se encargaron de besar los mios. Después siguieron besando mis pectorales hasta llegar a mi ombligo, allí hizo un alto, para, por primera vez utilizar sus manos. Estas, pequeñas manos recorrieron mi pene de principio a fin, abarcando los testículos, la próstata, el cuerpo esponjoso y el glande... Me pareció increíble esa deliciosa masturbación, sentía mil pétalos de rosas, como delicado terciopelo provocando sensaciones inimaginables... Mejor aun, cuando tus labios tocaron mi verga, la ebullición comenzaba, mas allá de la lujuria tu boca completa y loca por la emoción temprana, metió mi glande y soltose el infierno y empezó feroz roce por todo mi miembro. La ebullición creció inevitable y seguro que habías logrado despertarme del marasmo sexual en que me encontraba, te tomé entre mis brazos, mirando encantado tu escultural y juvenil cuerpo bronceado,de no mas de 19 años... Te acomodé sobre la cama boca arriba y en posición misionero, abrí tus piernas y con paciencia metí mi falo por ese resquicio primerizo, _ Aaaggg!!! fué tu primer gemido propiamente dicho  al coger de verdad... Aaahhh!!! fué tu despertar a la malicia del coito. Aaaaaahhhhhh el grito que despierta mi libido perdido... En todo momento me animaste, fuiste la perfecta amante, la que grita, la que goza, la que gime y se viene al unisono conmigo... _ Aaaggg!!! grité desde que sentí el chorro de semen circular por todo mi tronco cavernoso, Aaaggg!!! disfruté cuando eyaculé mi abundante leche... _ Aaaggg!!! descargué de una vez por todas hasta la ultima gota... Después de ello mi pene quedó exhausto y  felizmente flácido. Luego, como entre sueños te despides de mi, y te alejas por donde entraste. _ Adiós Mario gusto en conocerte, te manda saludos mi tía marilyn. nos vemos en México. bye, bye. Esto ultimó ya no lo escuché, pues me quedé dormido. Lo supe un mes después cuando acudimos a visitar a mi querida amiga marilyn... Llegamos a la casa de marilyn, nuestra anfitriona. Era una hermosa casa empotrada en la falda del cerro del chapulín, por lomas de chapultepec, México. Una celebración swingers estaba por empezar, mi mujercita Marijose se había esmerado en su arreglo y lucia muy hermosa, claro, su figura destacaba, al llevar un vestido gris aperlado muy ajustado. Sus pechos morenos despertaban la admiración a su paso y sus pronunciadas nalgas hacia voltear la cabeza a mas de uno... El rostro atractivo de mi mujer se notaba cuando al hablar sus ojos negros brillaban irradiando sensualidad. Yo, de estatura promedio, moreno de ojos verdes, igualmente nacido en Acapulco, de cara agradable. La particularidad mía es que había heredado de mis ancestros de raza negra, un culo pronunciado, acolchonadito y un pene de mas de 24 centímetros de largo por 3.5 centímetros de grosor... Justamente eso me valió para ser nombrado "miembro distinguido de octubre" por nuestra asociación swingers por supuesto ello me complace. Habrá quien diga que "el tamaño no importa" pero, el tenerlo grande me ha llenado de satisfacción y, gozo de una gran popularidad entre las damas. Ser swinger me llena de orgullo y participo cada que me invitan con gusto... La entrada al lugar se volvió una pasarela propia de  celebridades, una alfombra roja para los concurrentes. La mayoria de los invitados era gente bonita, gente muy amable y educada, sobre todo respetuosa. Todos ellos vivían mas que holgadamente. En apariencia no era mas que una fiesta. Por supuesto, todos lo sabíamos y una vez que se cerró la amplia puerta tras de nosotros, las cosas se volvieron inmediatamente hot, es decir muy calientes, excitantes... besos volaron entre si, caricias se intercambiaron desde ya....  El ambiente se volvió caprichosa-mente swingers. Casi al unisono las parejas nos dirigimos hacia un gran guardarropa y dejamos nuestros atuendos para colocarnos una bata negra, transparente, con vivos dorados en cuya espalda se podía apreciar un par de parejas cogiendo. Ese era nuestro logotipo de la asociación "todos swingers por siempre" Una vez que todos estuvimos listos, la dueña de la casa nos dijo lo siguiente: Amigos míos como cada mes nos reunimos para pasarla bien, para intercambiar pareja, para llenarnos de placer y sentirnos plenos de amor... así es que, ¡¡¡Hala, a pasarla bien!!! Entonces nos dirigimos hacia la piscina, esta se encontraba sin agua. En un gesto un tanto excéntrico Marilyn la había acondicionado con sofás-cama de color café a lo largo y ancho de la pequeña alberca, todos los sofas-cama tenían un pequeño buroe con su respectiva lampara de luces rojisas, luces suaves que invitan al placer. Los invitados empezaron a caminar por el pasillo, buscando un poco de diversión...  Al centro un coqueto bar, lleno de bebidas nacionales e internacionales, los camareros iban ataviados con solo una minúscula chaqueta y las chicas un delantal enseñando sin pudor sus senos. Ambos, te atendían con una gran sonrisa. Precisamente cuando nos acercamos al bar mi linda esposa Marijose pidió una bebida dulce con un poco de licor, al instante un joven de 1.75 centimetros de altura, boca sensual, ojos cafes, de piel cobriza rostro atractivo, muy guapo... en resumen, era un mango. Este chico la atendió muy correctamente y al observarle su glorioso cuerpo el joven camarero sufrió tremenda erección. Instantaneamente su verga se elevó sin que el pudiera evitarlo al tiempo que su cara se ruborizaba... Mi mujer sonrió, se enterneció y le dió al camarero un cálido beso en su mejilla acercando a propósito sus muslos prietos hasta rozar esa juvenil verga que respingó de placer. Marijose en un gesto piadoso le agarró su miembro sobando-le un momento y dio-le las gracias, para después soltarle una nalgada. El chico aprovechó la cercanía para con sus labios besar ese cuello, justamente donde mas le excita a mi adorable esposa, acto seguido, el camarero se retiró dejando a mi esposa harto cachonda. Un instante después, Ella siguió caminando por el pasillo hasta ser abordada por un señor de 50 años, muy atractivo, de piel blanca, de ojos azules, 1.80 centímetros  de altura su forma de expresarse te agrada y su caballerosidad salta a la vista, _ hola bella dama, me gustaría charlar contigo un momento, te dice, al acercar sus labios a tu oreja, sus labios delgados recorren tu cuello y el vaho de su boca termina de ponerte mas caliente. Al terminar de hablarte se aleja discretamente, a un metro de distancia, y junto a un sofa-cama, se abre su bata dejando al descubierto su tórax y una respetable verga que se mira semi-erecta. Tu lo observas directamente a sus ojos claros y su rostro agradable te cautiva,  tu mirada baja hasta posarse en su verga, que, al recorrerse el prepucio sale  un orgulloso glande rosado. Tu estabas ya nerviosa, sudando y escurrías gotas de lujuria por tu ombligo. Dentro de esos pliegues de tu vulva había suficiente liquido lubricante para albergar ese miembro con facilidad y quizás el de ese cogible camarero... Así es que tomaste una decisión. Sin dejar de mirarle a los ojos te quitas la bata donde asoman unos pezones duros, enseñas tu vientre, tus labios inferiores cubiertos por una fina mata de vello púbico, una capa de roció se aprecia en ellos... El maduro Mauricio apuntó con su verga tu cuerpo y tu giras con coquetería dando una vuelta enseñando esas preciosas nalgas y mostrando un culo de infarto. Mas de uno apreció y agradeció el espectáculo.  Un hombre que pasaba por allí se repegó a tus nalgas, tu sientes aquel pene extraño y te gusta... Sin embargo, la dueña de esa verga extraña, jala al marido, este se aleja, no sin antes darte un cachete. Eso te hizo acercarte sin inhibición  hacia el maduro y con el impulso te agarraste de su caliente verga, acariciando-la, sobando-la y poniéndote en cuclillas le diste una rápida mamada a efecto de ensalivar-le el pene. Acto seguido te levantas y le das la espalda  mostrando  el culo. El te abraza sosteniendo tus pechos, acariciándolos con sus manos suaves, dando un delicioso masaje. Mientras tu localizas su miembro y te lo acomodas en tu panochita, para ello levantas una pierna apoyándola en el borde del sofá- cama.  La durísima verga del maduro entró de un solo empujón, tus manos se agarran de sus piernas, su glande entró como cuchillo en mantequilla... una vez que la tienes toda adentro exclamas, _ Aaaaaahhhhhh!!!!!!. Así, dámela toda cariño... Aaaaaggggg!!!!!! asi papi, asi,  asi!!!!! de pronto el hombre de ojos azules aceleró sus movimientos y te cogió frenéticamente, luego se convulsionó y eyaculó ruidosamente _ Aaaaaagggggg!!!!!! muevete negra, suplico, asi,  negrita, asi mi vida, asi.... Aaaaaagggggg!!!!!!. Tu seguiste cogiendo-lo, moviendo-lo hasta llegar a tu primer venida... mojándote, mojando-lo hasta el final.
y mientras terminabas abriste los ojos y descubres a el joven camarero que  acariciando su miembro, seguía con avidez la secuencia de tu embate sexual...  Ambas miradas se cruzaron, y tu llena de sensualidad  le haces saber que Él será el siguiente... Luego de tan rico coito, el hombre de los ojos claros después de darle las gracias a mi mujer Marijose se retira contento, aunque con paso vacilante... Mientras te das una tibia ducha, observas a tu alrededor: Las parejas literalmente desnudas, charlan amablemente, unas en el bar, otras cogen sabrosamente sobre los sofás, cada quien a su ritmo, cada quien con el hombre o mujer de su elección, otros tantos bailan, cogen, o hacen ambas cosas a la vez bajo la excitante música. Una vez que refrescas tu exuberante cuerpo, te recoges el pelo, te acuestas en el sofá que acabas de habilitar como cama. Del buroe tomas una crema y muy meticulosamente te humectas la piel, especialmente tus zonas mas sensibles al placer... Es decir, con tus manos untas de crema tus redondos pechos, que permanecen con los pezones erguidos. luego, sigues esparciendo la crema sobre tus muslos morenos y por tu entrepierna. La frotas con delicadeza y terminas masturbándote, por supuesto, sin llegar al final, pues por ahora tienes algo libidinoso en mente... Después, respiras profundamente, una mezcla de perfume y sexo llega a tus pulmones, los allí reunidos gimen y suspiran al estar cogiendo, llenando tus oídos de deseo...   Regresando a ti de nuevo la lujuria, queriendo de nuevo ser penetrada, querida, deseada, ensartada, ricamente ensartada... Así es que, cierras tus ojos,  te re-acomodas boca arriba con las piernas recogidas, abiertas, en evidente provocación... Así empiezas a contar en forma regresiva, tratando de estar receptiva, e imaginas:  10, Quien será mi siguiente amante? 9, Como sera? 8, Será fuerte como un ropero? 7, O suave y frágil como un cordero... 6, Estoy tan amorosa en este instante... 5, Quiero sentir unas manos viriles recorrer mi cuerpo. 4, Quiero que alguien chupe mis pezones... 3, _ Ohm! ¡siento (literal) que alguien besa mi vulva! 2, _ Aaahhh!!!  unos gruesos labios lamen mi clitoris... 1, Ahora siento en la comisura de mis labios un glande, liso, esponjoso... Aaaahhhh!!!!! ¡que placer! Al instante abro mis ojos y encantada empiezo a engullirlo y miro a mi joven amante que torpe chupa mis labios vaginales. eso me excita mas! por lo que yo encantada me dedico a mamar esa verga tan tierna y dulce... Acto seguido mi mujer le agarra las nalgas al guapo camarero y continua masturbando con su boquita ese juvenil y poderoso pene... Mientras siente la lengua del jovenzuelo taladrar su culo, _ Uuuuhhh!!!! que delicia! exclamas, para un momento después, subirte a ese cuerpo del mancebo apuesto a jugar con su verga en la entrada de tu vulva unas veces y otras tantas ponerla en tu ano, sintiendo el roce que sublima tus sentidos... Hasta que no aguantando mas, ¡te la comes de un solo bocado!
_ Aaaggg!!! gritas de lascivia. y como un ciclón comienzas a moverte. El chico estoico mantiene su verga hasta el fondo de tu cavidad y mueve despacio ese viril miembro a efecto de no salirse... _ Aaaggg!!! las manos del chico manosean tus senos al tiempo que guia tus embestidas. El acto de coger a contrapunto, tiene su delicioso punto... Hasta que al fin te rindes y terminas escandalosamente _ Aaahhh!!! Ooohhh!!! asi querido! no pares! sigue amor! así bebé, así... Unos segundos después, el joven camarero se contorsionó y eyaculó con ruidosas muestras de placer y satisfacción. _ Aaaggg!!! me vengo señora que rica y deliciosa esta usted!!! sabe? me gustaría meterse-lo por el culo! puedo, ¿me dejaría usted? Mi mujer, mirándolo con sus ardientes y fogosos ojos le dijo que si... Entonces, intercambian posición, ella se situó  boca abajo con una almohada bajo su cadera a manera de levantar sus nalgas... El  joven separó  ambos cachetes descubriendo un culito apretado que inmediatamente se dedicó a besar, a lamer, empujando su lengua a modo de dilatar esa ajustada entrada... Rápidamente quedó húmedo  ese recto y colocando su rosado glande a la entrada empujó suavemente hasta llegar a meter todo su miembro. Marijose chilló de gusto. _ Aaaggg!!! Querido, así  niño, mueve esa verga, que rico!!! Aaaggg!!! El jovenzuelo se movía a la vez que besaba los hombros y el cuello de la caliente mulata. El rítmico movimiento pronto llego a su fin, para convertirse en una vorágine incontrolable...  Un par de embestidas más, y el chico se viene escandalosamente... _ Aaaggg!!! Me vengoooo!!!... Ooohhh!!! Señora que culo más rico tiene!!! Fabuloso , Aaahh!!!  decía, aferrado a su espalda, mientras la morena seguía apretando y aflojando sus nalgas... Ambos jadeantes y contentos se despegaron al fin. Todo, absolutamente todo lo había grabado con mi celular desde el principio, desde que Marijose conoció al joven camarero, cogió-se al maduro en el sofá, tomó un baño tibio, se untó crema en sus partes intimas, tuvo sexo con el mozalbete  y por supuesto, hasta que  terminó dándole su culito.  Mi esposa  me lo había sugerido, quería sentirse actriz porno y realmente lo había conseguido. Por ello, me dio las gracias muy a su estilo... Con evidente agradecimiento me acostó sobre el sofá y con entusiasmo me empezó a acariciar el pene que yacía flácido recargado sobre mis muslos... Yo, cerré mis ojos y evoque aquella noche cuando tenía sólo 10 años y mi nana Gilda, una chica mulata de 20 años,  me bañaba sobre la tina con agua tibia, sus manos  enjabonaban mi cabello negro y con destreza  pasaba sus dedos por mi pecho, mi estomago, también mi colita para después hacer espuma en mis testículos y finalmente agarrar con firmeza mi pene, que sin yo desearlo se paró por primera vez, ella inspeccionó el glande por curiosidad, el cual tenía en la punta gotas de pre-semen... En esa ocasión mi verga alcanzó los 17 centímetros. Cuando mi nana Gilda se dio cuenta, suspiró _ Mayito, no es posible! Si apenas eres un crío!!! No obstante, su pechos temblaron, su corazón aceleró sus latidos y sus manos ya no fueron las mismas. ¡¡¡Dios mío!!! Murmuraba y los dedos reaccionaron al placer que sentían al tener en sus manos tremenda tranca, considerando que era la de un niño. Los dedos de Gilda actuaron por su cuenta, subía  y bajaba el cuero cavernoso delicadamente. Mi pito se mantenía tieso. Yo agarré  a mi nana de los hombros para evitar resbalar en la tina, no sabía que estaba pasando... Después de un rato mi cuerpo sintió un placer desconocido, luego  convulsionó  y mi pene  lanzó un cálido chorro de esperma... Mi nana Gilda al fin, terminó de bañarme y... ese fué el principio en mi despertar al sexo. Regresando al presente, Marijose tenía sus manos llenas de aceite y continuaba masturbando mi verga, que, reacia a las caricias se mantenía semi-erecta. Otra vez el recuerdo asaltó mi memoria. Justo cuando cumplí los 12 años, yo dormía profundamente y mi pene había alcanzado ya los 18 centímetros, para entonces prefería dormir desnudo, ya que en Acapulco siempre hace calor, y para variar mi pene se encontraba erguido... De pronto, tuve una pesadilla y dormido como estaba empecé a llorar y mi sollozo despertó a mi tía Carmen que nos visitaba seguido. Ésta, presurosa llegó a mi cama y me miró, primero trató de calmar mi inquietud y una vez que hube calmado-me, se fijó atentamente en mi pene y ahogó una exclamación - ¡¡¡Ooohhh!!! ¡¡¡Dios mío!!! ¿Qué es esto? Acto seguido, volteó en todas direcciones cerciorando-se de que no había nadie. La tía Carmen era viuda, una rubia de 30 años de cara atractiva, busto pequeño y  amplias caderas... Ella, una vez que comprobó que nadie más había-se despertado, se acercó a mi verga y la tomó delicadamente entre sus manos , su boca lamió la apertura de mi glande y con sumo cuidado empezó  a besar la punta. Yo me removí al contacto de esa boca, para posteriormente seguir durmiendo. Después, como entre sueños sentí sobre mi cuerpo a mi tía desnuda, tratando sigilosamente de acomodar mi miembro a la entrada de su panocha sudorosa, olorosa a pezcado... un par de muslos que se abrían al contacto de mi verga, mi glande entró y luego mi tronco se deslizó hasta el fondo. Mi tía la chachis, así le decíamos, finalmente se la metió toda. Mi pene pareció cobrar vida...Y sin saber realmente lo que hacía, mis nalgas empujaban hacia arriba. Mi tía contuvo los gemidos de lujuria mientras se contorsionaba sobre mi pene y sus labios murmuraban  frases de amor en mi oído, - así chiquito, así mayito, Shhhit... Shhhit... Shhhit... Hasta que finalmente tuve la sensación aprendida de venirme y así seguí moviéndome hasta eyacular. Entonces gemí, _ Aaaggg!!!  Abriendo mis ojos me aferré a esos senos y  la chachis me besó en los labios... Así en la estimulación temprana,  desperté a la sexualidad... Regresando de nuevo al presente, mi verga había alcanzado su máxima erección ante las caricias de mi esposa, por ello había qué  recompensarla, fue algo dulce y delicioso... le unté en su vulva un lubricante con olor a rosas y  la penetré con la delicada pericia que me han dado los años. Y como siempre, siendo swingers terminamos juntos, satisfechos y felices...